sábado, 3 de diciembre de 2016

“No vivas el mismo año 75 veces y lo llames vida”. Robin Sharma

10 años de productividad personal

https://canasto.es/blog/10-anos?utm_source=ActiveCampaign&utm_medium=email&utm_content=La+Revisi%C3%B3n+Semanal+del+Canasto+para+semana+48&utm_campaign=Revisi%C3%B3n+Semanal+%2348 
A veces, parece que las estrellas se alinean y crean la situación perfecta para que pasa algo único. Yo he tenido uno de estos momentos en otoño del año 2006.
10 años de productividad personal
Jeroen Sangers
La primera estrella era mi interés en el tema de la productividad personal. Es una estrella que ya hace mucho tiempo estaba conmigo; creo que ha aparecida cuando todavía estudiaba en la universidad y tenía que compaginar mis estudios con un trabajo por las noches y varios cargos como voluntario en una ONG internacional. Cada semana dedicaba al menos una hora leyendo artículos en holandés e inglés sobre la productividad personal para aprender cómo tenía que organizar mis tareas para mantener mi vida en equilibrio.
Otra estrella que ya hace tiempo estaba colocada al firmamento era mi pasión para los blogs. Empezó mi primer blog en el año 1997, cuando la palabra ‘blog’ ni siquiera existía. Además de mi blog personal, mantenía dos blogs más durante este verano: tenía un blog medio abandonado sobre los puntos de venta y cajas registradoras (resultado de un experimento para ver si podía generar ingresos pasivos mediante la publicidad) y un blog para promocionar mi servicio de alojamiento web.
La tercera estrella fue un comentario de un cliente sobre las faltas de ortografía en un email que le había enviado. En este momento ya vivía casi cinco años en España, pero en mi trabajo en el departamento internacional de una empresa de informática hablaba todo el día en inglés, holandés, catalán o alemán; nada de español. Mi cliente tenía razón, mi nivel de castellano no estaba al nivel de alguien que ya hace un tiempo vive en el país.
La cuarta estrella apareció cuando decidí cambiar mi lectura productiva. En lugar de leer artículos en holandés e inglés, decidí buscar fuentes de información en castellano y así utilizar mi interés en la productividad personal para mejorar mi nivel de este idioma. Busqué en Google, pero por mi gran sorpresa no encontré ningún blog español dedicado a mi tema favorito.
Visto las estrellas alineadas así, el resultado era obvio: combinando mi interés en la productividad personal, mi experiencia en crear blogs, mi búsqueda de un proyecto nuevo en castellano y la falta de blogs sobre la productividad personal en castellano, el único resultado podría ser montar mi propio blog de productividad personal en español.
10 años de productividad personal
Creó una nueva cuenta en mi servidor, instalé WordPress,
 busqué un tema con un diseño sencillo y el día 1 de diciembre del año 2006 publiqué el primer post en el blog llamado el Canasto.
Muchas personas me han preguntado por el origen de este nombre. Sencillamente he revisado los pocos documentos que tenía sobra la productividad personal en castellano en busca de una palabra relacionada con la productividad, pero sin que sea una palabra muy utilizada y con posibilidad de registrar un dominio. En uno de estos textos
 encontré un capítulo sobre los ‘Canastos de Entrada’.

HA PASADO MUCHO DESDE ENTONCES

En el momento de escribir este texto, hay 3.440 artículos publicados en el Canasto. La gran mayoría los he escrito yo, pero también he podido contar con la ayuda de 73 autores invitados que, entre otros, me han ayudado a mantener el blog vivo durante mis vacaciones. Puedo decir que casi todos los expertos hispanohablantes en la productividad personal han colaborado en algún momento.
Desde mi perspectiva, el Canasto es mucho más que un blog. Es un centro de aprendizaje, es una comunidad, es una manera de ser, … y es mi manera de contribuir a crear un mundo mejor.
Desde hace un poco más de cinco años, el Canasto también es mi principal fuente de ingresos. El enorme éxito del blog ha hecho posible dedicarme el 100% a ayudar miles de profesionales, equipos de trabajo y organizaciones a mejorar su efectividad; un trabajo de que disfruto cada momento.
Este éxito no ha sido posible sin el gran apoyo de mis lectores, quien me han animado con sus emails, tweets, comentarios y críticas o simplemente visitando el blog.

TIEMPO EFECTIVO

Para dar las gracias a todos los que me han apoyado, he creado un libro con una selección de lo que en mi opinión es lo mejor que he publicado en estos diez años.
Casi 200 páginas para disfrutar de la efectividad personal en 70 artículos que hablan de hábitos y herramientas para ser más productivo.
Obviamente, una colección de artículos no es un libro para leer rápidamente. Aúnque puedes utilizarlo como te gusta a ti, yo creo que es más un recurso para ir picando y de vez en cuando leer un capítulo.

MÁS REGALOS

Pero eso no es todo. Quiero celebrar estos diez años contigo y por eso tengo algunas cosas más planificado.
Para empezar, sólo hoy —1 de diciembre de 2016— te regalo una sesión de una hora de mentoring a distancia (con un valor de 129€) si te apuntas al Club Súper Efectivo.
Apúntate hoy al Club Súper Efectivo y te regalo una hora de Mentoring a Distancia
Apúntate hoy al Club Súper Efectivo y te regalo una hora de Mentoring a Distancia
En los próximos meses habrá más regalos para celebrar el aniversario del Canasto. Estoy trabajando en organizar un sorteo de los mejores libros sobre la productividad personal
al principio del año que viene y además habrá algun evento presencial.

EL FUTURO DEL CANASTO

El viaje del canasto aún está lejos de terminado. Tengo grandes planes para el futuro y aunque hoy he tomado un día libre, mañana ya estaré escribiendo más material para ayudarte a mejorar tu productividad personal.
Imagen Fiesta cortesía de Shutterstock

“Repite varias veces al día ‘Gracias’ y sonríe al decirlo. Hará milagros en tu vida".

No es lo mismo ser racional que inteligente

https://www.psyciencia.com/2016/30/no-es-lo-mismo-ser-racional-que-inteligente/ 

 
Continue reading the main storyFoto
CreditMarion Fayolle
Read in English
¿Eres inteligente o racional? Esta pregunta puede sonar redundante, pero en años recientes los investigadores han demostrado lo distinto que son estos dos atributos cognitivos.
Todo comenzó a principios de la década de los setenta, cuando los psicólogos Daniel Kahneman y Amos Tversky llevaron a cabo una serie de experimentos que mostraban que todos, incluso las personas muy inteligentes, tendemos a la irracionalidad. En una amplia gama de situaciones posibles, según revelaron los experimentos, la gente usualmente toma decisiones basadas en la intuición más que en la razón.
En un estudio, los profesores Kahneman y Tversky pedían a la gente que leyera el siguiente esbozo de la personalidad de una mujer llamada Linda: “Linda tiene 31 años, es soltera, franca y muy brillante. Estudió filosofía. Cuando era estudiante, le preocupaban las cuestiones de discriminación y justicia social, y también participaba en manifestaciones antinucleares”. Luego les preguntaban a los sujetos cuál era más probable: A) Linda es cajera o B) Linda es cajera y feminista activa. Ochenta y cinco por ciento de los sujetos escogieron B, aunque desde la lógica, A es más probable (todas las cajeras feministas son cajeras, aunque algunas cajeras pueden no ser feministas).
En el problema de Linda, somos presa de la falacia de la conjunción: la creencia de que la concurrencia de dos eventos es más probable que la ocurrencia de uno solo. En otros casos, al juzgar la probabilidad de los eventos, ignoramos información sobre su prevalencia. Dejamos de considerar explicaciones alternas. Evaluamos la evidencia de manera que sea congruente con nuestras creencias previas, y así seguimos. Al parecer, los humanos somos esencialmente irracionales.
Sin embargo, a partir de finales de la década de los noventa, los investigadores comenzaron a añadir un giro significativo a esa opinión. Tal como el psicólogo Keith Stanovich y otros observaron, incluso los datos de Kahneman y Tversky mostraban que algunas personas son muy racionales. ¿Quiénes son estas personas más racionales? Es de suponer que son las más inteligentes, ¿cierto?
Falso. En una serie de estudios, el profesor Stanovich y sus colaboradores pidieron a muestras grandes de sujetos (por lo general varios cientos) que llenaran pruebas de juicios como el problema de Linda, además de someterlos a una prueba de coeficiente intelectual (IQ). El hallazgo más importante fue que la irracionalidad (o lo que el profesor Stanovich llamó “disracionalidad”) se correlaciona de manera relativamente débil con el IQ. Una persona con un IQ alto tiene las mismas probabilidades de padecer disracionalidad que una con un IQ bajo. En un estudio llevado a cabo en 2008, el profesor Stanovich y sus colegas presentaron a los sujetos el problema de Linda y encontraron que aquellos con un IQ alto eran, en todo caso, más susceptibles de caer en la falacia de la conjunción.
Con base en esta evidencia, el profesor Stanovich y sus colaboradores introdujeron el concepto de coeficiente racional (RQ). Si una prueba de IQ mide algo como los caballos de fuerza de la inteligencia en crudo (el razonamiento abstracto y la habilidad verbal), una prueba de RQ mediría la propensión al pensamiento reflexivo: alejarse del pensamiento propio y corregir sus tendencias defectuosas.
También hay evidencias ahora de que la racionalidad, en contraste con la inteligencia, puede mejorar si se le entrena. En un par de estudios publicados el año pasado en Policy Insights From the Behavioral and Brain Sciences, la psicóloga Carey Morewedge y sus colaboradores pidieron a los sujetos (más de 200 en cada estudio) que respondieran a una prueba para evaluar su susceptibilidad a caer en distintos sesgos en la toma de decisiones. Luego, algunos de los sujetos vieron un video sobre el sesgo en la toma de decisiones, mientras que otros jugaron un juego interactivo en computadora diseñado para reducir el sesgo a través de simulaciones de toma de decisiones en el mundo real.
En los juegos interactivos, después de cada simulación, una revisión instruía a los sujetos sobre sesgos de toma de decisiones específicos y les daba retroalimentación individualizada sobre su desempeño. Inmediatamente después de ver el video o recibir el entrenamiento a través de la computadora, y luego después de dos meses, los sujetos respondieron una versión distinta de la prueba de toma de decisiones.
La profesora Morewedge y sus colaboradores encontraron que el entrenamiento por computadora llevó a reducciones estadísticamente mayores y más durables del sesgo de toma de decisiones. En otras palabras, los sujetos se mostraron considerablemente menos sesgados después del entrenamiento, incluso después de dos meses. La disminución fue mayor en los sujetos que recibieron el entrenamiento por computadora que en quienes lo recibieron a través del video (aunque en este último grupo también fue grande). Aun cuando hay escasas evidencias de que cualquier tipo de “entrenamiento cerebral” tenga algún impacto en la vida real sobre la inteligencia, puede ser posible entrenar a las personas para que su toma de decisiones sea más racional.
Por supuesto, es poco realista pensar que alguna vez vayamos a vivir en un mundo donde todos sean completamente racionales. Sin embargo, al desarrollar pruebas para identificar a los más racionales de entre nosotros, y al ofrecer programas de entrenamiento para disminuir la irracionalidad en el resto, los investigadores científicos pueden dar a la sociedad un empujoncito en esa dirección.

"El problema es que crees que tienes tiempo". Buddha

LIBERAR EL ALMA

http://maribelium.blogspot.com.uy/2016/11/liberar-el-alma.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed:+serConscientes+(%C2%BFSer+conscientes?) 


Hoy se asoma a mi pensamiento esta idea de liberar el alma, una idea que se despierta por conversaciones recientes y por escuchar diariamente a tantas personas anhelando esa liberación que plenifique la vida.

¿Qué sería eso de liberar el alma? Entiendo que sería una liberación que permitiría la expresión nuestro ser real, de lo que fluye desde lo profundo de nosotros en cada paso del camino.

Para ello sería preciso pasar primero por encontrar el alma, por escucharla… Y una vez encontrada, dejarla ser desde lo profundo y expresarse por los cauces que nos muestren nuestra opción más auténtica. Entiendo que el hallazgo no es algo estático, es algo que fluye y se transforma en cada instante de vida. Si no sería un fósil de una idea estancada y vacía de nosotros mismos, un ídolo que impediría ver la realidad más profunda, un obstáculo para ver nuestra realidad esencial. Una de las muchas tentaciones en ese camino de la identidad que se quiere aferrar a formas estáticas, a ideologías acerca de quienes somos.

Ese llegar a encontrar al alma supone un proceso de escucha, de silencio, de mirar hasta lo más radical de uno, pasando por lo más extraño en nosotros. Todo esto supone un esfuerzo de atención y también un esfuerzo de crecimiento ordenado de nuestras potencialidades más auténticas, y una superación de lo que nos dificulta el acceso a lo más real.

Muchas veces libertad se entiende solamente por soltar cualquier cosa que emerja de nosotros, sin diferenciar si nos aporta o no algo esencial, se separa libertad de razón o de responsabilidad, se separa libertad de virtud. A veces también se confunde libertad con restricción o renuncia, que pueden generar menos libertad que la que se busca, si se expresan para superar miedos o inseguridades. Así que liberar el alma no parece tener que ver la liberación irracional e impulsiva de cualquier cosa que surge ni con la restricción constrictiva para generar una identidad parcial que nos de seguridad. Quizás sí sirve renunciar a elementos que nos dañan, como el egoísmo, la codicia, la envidia, etc. Esas renuncias sí parecen generar libertad... para ser y dejar ser a otros...

A veces pienso que liberar el alma es como afinar en primer lugar un instrumento, el instrumento que somos y, después, aprender a tocar en él la mejor melodía que podamos sacar de nuestro interior, una melodía que integre todas las notas, incluso las discordantes o desafinadas. Quizás, con la práctica, finalmente esas notas encuentren su lugar en la sinfonía global y la hagan única e irrepetible.  Es posible que esas notas discordantes, que a muchos les hacen sufrir o sentirse incoherentes encuentren finalmente lugar si solamente son aceptadas con amor y serenidad, y que al hacerlo, sepamos la parte de la partitura que les corresponde. Pues la tentación es rechazarlas, como si no fueran algo nuestro. Quizás la práctica de esa escucha interior, escuchando todo, incluso lo que no nos gusta, escuchando desde lo más profundo de nosotros, puede ayudar a que cada sonido interior tenga su lugar en la totalidad de nuestro ser, para que finalmente la melodía personal se pueda expresar con sabiduría y alegría.



Practiquemos y confiemos, cultivemos una vida interior que tienda a la armonía y al amor, en primer lugar a nosotros mismos, para amar así mejor a los otros. Aceptemos lo que surge, para mirar una y otra vez las luces y las sombras, para que así el cuadro resultante tenga algo que decir, aunque una y otra vez lo pintemos sin comprenderlo. Seguramente así acabe surgiendo una pintura con sentido y con alma.





Quizás

"Todo lo que puedes imaginar es real". Pablo Picasso

“AL CEREBRO NO LE IMPORTA QUE SEAS FELIZ, SOLO QUE SOBREVIVAS”

http://www.grandespymes.com.ar/2016/11/12/al-cerebro-no-le-importa-que-seas-feliz-solo-que-sobrevivas/ 
por LORENA FERRO “Al cerebro no le importa que seas feliz, solo que sobrevivas”
No podemos controlar nuestro cerebro pero sí gobernarlo un poco más. Bajo esta premisa el biólogo Estanislao Bachrach (Buenos Aires, 1971) publica En Cambio (Conecta) una guía para aprender a modificar el cerebro y sacarlo de la rutina y del automatismo. Bachcrach, que es doctor en Biología Molecular y fue investigador durante un lustro en la Universidad de Harvard, defiende la neuroplasticidad cerebral a cualquier edad y señala que el primer paso para intentar cambiar lo que no nos gusta es el autoconocimiento.
- ¿Podemos cambiar todo lo que nos propongamos de nuestro cerebro?
Todo probablemente no, pero sí mucho más de lo que se creía. Desde una mirada científica, durante muchos años se habló del cerebro como un órgano fijo pero cada vez hay más experiencias que muestran que sigue siendo muy plástico incluso a los 80 o 90 años.
- ¿Cómo funciona este proceso de aprender a cambiar?
El cerebro no reconoce realidad o fantasía, reconoce tus creencias, así que lo primero es creer que lo puedes hacer. Y creer implica entender lo que va a suceder luego: trabajo, disciplina, compromiso, tiempo… Para la neurociencia cambiar es sinónimo de aprender, lo que pasa es que de adultos queremos dominar, no aprender de nuevo. Y antes de ponerte a cambiar, tienes que conocerte a ti mismo bastante para saber si quieres mover algo de tu vida.
- ¿Por qué cuesta tanto cambiar?
Primero porque uno cree que no puede. Y después cuesta porque tiene que ver con un aprendizaje que comportará fracaso en el camino. Y fundamentalmente porque en el proceso de cambio hay dolor y no nos gusta el dolor. La gente tiene que entender que el cambio es un proceso, es un camino. Pero en el proceso, que puede ser de un día, un año, diez años o toda tu vida, hay dolor.
-…
Y a mayor autocrítica, menos cambio en la vida. Eso no quiere decir que no seamos críticos con nosotros, pero a menudo exageramos. En biología decimos que si vas a cambiar, vas a equivocarte y si vas a aprender algo nuevo, vas a fallar.
- ¿Es el miedo uno de los aspectos que favorecen el ‘no-cambio’?
Sí. No querer fracasar, no querer pasarlo mal, no quedar en ridículo… el cambio es un trabajo personal y si estás pendiente de la mirada del otro, no lo vas a hacer. Lo que pasa es que la sociedad vende el cambio como algo fantástico y el cerebro dice “¡No es fantástico! ¡Lo estoy pasando mal!”.
- ¿El cerebro está más preparado para el ‘no cambio?
Está programado para no cambiar, pero tiene una capacidad de cambio que nosotros no usamos. Y eso es tremendamente importante para cualquier edad. El cerebro busca la rutina y el automatismo para no correr riesgos porque hace 100.000 años un cerebro así era eficiente. Pero hoy no. Hoy ya no hay tigres en la calle.
- Bueno… el otro día había uno en Tiflis.
Justo (risas). Tenemos un cerebro que es absolutamente cavernícola en una sociedad y con una mente muy moderna. Y esto muchas veces no es compatible. Estamos manejados por nuestro cerebro y la invitación del libro es que uses más tus pensamientos, tus emociones. Que puedas dirigir un poco más tu vida en lugar de que el cerebro te la dirija a ti.
- ¿Cómo empezamos?
Leyendo el libro (risas). El cerebro odia que pienses por si piensas algo diferente o supone riesgos. Así que este proceso empieza con una palabra que no me gusta mucho pero que es real: el autoconocimiento. Tienes que conocerte y saber qué quieres cambiar.
- Y una vez que sabemos que queremos cambiar…
Ahora no hay dudas científicas de que el cerebro funciona absolutamente diferente bajo el deseo y el querer que bajo el deber. Matemáticamente: si uno quiere, el cerebro te presta las neuronas, pero si uno ‘debe’ el cerebro se asusta y te da una o dos. Cuando el cambio es realmente querido por uno y no por tu jefe o por tu marido, el cerebro funciona mucho mejor porque es muy egoísta. Trabaja mucho mejor con todo lo que tenga que ver con él y su beneficio que si trabaja por los demás.
- Habla de que tenemos 0,5 segundos para el cambio. Explíquese.
Todas las acciones involuntarias cotidianas las hace el cerebro. Lo que mide la ciencia es: desde que parte la señal hasta que haces la acción pasan 0,5 segundos. Cuando uno hace un trabajo de introspección puede reconocer un montón de señales que el cerebro le está dando 0,3 segundos antes de que suceda. Y los 0,2 segundos restantes son el momento que tienes para detener esa acción que pensadamente no quieres hacer. Es el espacio que queda entre la conciencia de que lo estás por hacer y la acción que se realizó. Y esto es entrenable.
- ¿Cómo reconocemos esas señales?
Primero tienes que decidir qué hábito que no te hace bien quieres empezar a entrenar para darte cuenta 0,3 segundos antes de que lo hagas y para tener 0,2 segundos para detenerlo.
-…
Es imposible hacerlo con todas las cosas de tu vida. Hay que escoger uno. El más clásico es fumar. Cuando reconoces lo que quieres cambiar, después hay un trabajo muy intenso por hacer. La gente fracasa porque lo quiere hacer sin dedicarse un minuto a conocerse. A veces solo con cambiar una cosa es suficiente. Eso va a generar mucho más bienestar y mucha más tranquilidad… y la gente se siente más segura de si misma y mejor.
- La sensación es que estamos en manos de nuestro cerebro.
Pero es una sensación, no es real. No podemos controlar a nuestro cerebro, pero sí gobernarlo un poco mejor: puedas tomar alguna decisión, darte cuenta de qué es lo que quieres cambiar a nivel de emociones, pensamientos y comportamientos. Se puede.
- Dice que el cerebro es el órgano más tóxico.
Es pura química. Las arterias transportan el oxígeno y el alimento y las venas eliminan la toxicidad. Cuando uno está dos minutos sin oxígeno en el cerebro, la muerte cerebral es por acumulación de toxinas. Así que es un órgano muy tóxico que debe estar bien oxigenado. Y la gente no sabe que el oxígeno además de alimentar a las células promueve la fabricación instantánea de venas y arterias. Cuando uno respira profundo, la red capilar (venas y arterias) crece y hay más neuronas limpias. Y neuronas limpias es igual a claridad mental, pensar mejor y más tranquilo. Respirar profundo tiene beneficios inmediatos en ocho o nueve segundos. Y si está más limpio, piensas mejor.
- ¿Qué diferencia hay entre el cerebro y la mente?
El cerebro es el órgano, con sus neuronas y sus cables, y la mente son tus pensamientos y tus emociones. La mente depende del cerebro, piensas y sientes porque tienes neuronas. Pero el cerebro también es impactado por la mente. La calidad y el contenido de lo que piensas modifican geográfica y físicamente tu cerebro. Si piensas todo el tiempo en negativo, en 10 años tu cerebro va a tener avenidas y autopistas cada vez más negativas. Y se van retroalimentando. Y no hay que quitarle importancia: si sigues siendo pesimista, en 10 años va a ser mucho peor. Lo que piensas transforma tu cerebro.
- ¿Estoy a tiempo de cambiar esto?
¡Esa es una frase autolimitante! Es reversible. Desde luego no es magia y este cambio no va a suceder de golpe y un día te vas a despertar y se terminó el pesimismo. Hay que dedicar tiempo, compromiso y disciplina a cambiar eso. Se llaman pensamientos negativos. En algún momento se hizo un hábito en tu vida y ahora lo tienes incorporado y es automático.
-…
Estamos a tiempo de dar marcha atrás por la plasticidad del cerebro. Pero cuantos más años de pesimismo, más trabajo tienes.
- Dice que debemos hablar más con nuestro cerebro ¿Qué le tenemos que explicar?
El cerebro trata de que no pienses, que no hagas nada nuevo y de que no cambies porque si así estás bien no le importa si eres feliz. Al cerebro no le importa si te peleas con tu marido, si tienes un sueldo bajo o si eres bajita. A él lo único que le importa es que sobrevivas. Y si hasta hoy estás viva el cerebro dice “Repitamos todo, que todo el día de hoy sea idéntico al de ayer”. Hablarle a tu cerebro sería pensar “esto me funcionó ayer, hoy quiero hacerlo diferente”: quiero estudiar otra cosa, quiero tener otra relación… Si no te detienes a hablarle, a hacer la pausa, a ver dónde estás hoy y qué quieres para mañana el cerebro no lo va a hacer nunca.

“Si no te apasiona, no lo hagas”. Eugenio de Andrés

Conocerse a uno mismo, una labor inacabada

http://notasaprendiz.weebly.com/blog/conocerse-a-uno-mismo-una-labor-inacabada 

"Es el individuo que reconoce lo poco que sabe acerca de sí mismo, quien tiene la oportunidad más razonable de descubrir algo sobre sí mismo antes de morir" —S.I. Hayakawa

Imagen
Gracias a Leandro Puca por la imagen (clic sobre ella para más info.)
En una entrevista que escuché hace unos años,  le preguntaron a una escritora (ahora no recuerdo su nombre): “¿Por qué cree usted que algunos hombres maduros le resultan atractivos a mujeres más jóvenes?”.

Y ella respondió: “Siempre es seductor un hombre que sabe lo que está haciendo”.

Muchos años después, cuando se supone que ya soy un hombre maduro, tengo que reconocer que la mayoría del tiempo no tengo ni idea de lo que estoy haciendo.

Así que, o yo soy un bicho muy raro que no madura; o aquellos hombres maduros tan resueltos (y por lo tanto tan atractivos) no estaban más que fingiendo. Llevaban puesta la careta de la falsa seguridad.

Mi apuesta es que lo último es cierto, lo cual no significa que lo primero no lo sea. Las dos premisas no son excluyentes.

Una de las mayores sorpresas que me he encontrado ahora que paso de los cuarenta, es la cantidad de incertidumbre que todavía hay en mi vida. En muchas ocasiones me siento mas bien como un adolescente que no termina de decidir que rumbo coger.

Y esto último no lo digo con frustración, todo lo contrario, me alegra que sea así. El no saber te obliga a continuar prestando atención, a permanecer curioso y seguir descubriendo nuevas cosas.

Cuando se supone que ya sabemos, dejamos de mirar con interés, y cosas maravillosas, oportunidades únicas, pueden pasar por nuestro lado sin que nos percatemos.

La incertidumbre nace de que somos seres en permanente transformación. Hoy no somos como éramos ayer. Siempre estamos cambiando. Pero debemos estar atentos, porque “todo cambio no es crecimiento. Igual que todo movimiento no es hacia adelante” como afirmó la escritora Ellen Anderson.

Esta metamorfosis continua impide que podamos responder con total certeza a las preguntas ¿quién soy yo? y ¿qué necesito?

Jamás llegamos a tener una imagen nítida de quienes somos. Somos como puzzles, como rompecabezas a los que les faltan piezas.

Pero si prestamos atención, si escuchamos a la tímida voz que se halla en nuestro interior, empezaremos a reconocer una imagen en la cual nos podemos identificar, vemos algo que se parece a nosotros.

Claro está que la imagen nunca estará completa. Cuando encontramos las piezas del puzzle que estábamos buscando, resulta que otras, con las que ya contábamos, se han perdido. Ocurrió que mientras explorábamos no paramos de cambiar. Obligándonos a seguir rastreando, a dejar sin respuesta definitiva la pregunta ¿quién soy yo?

Esto es uno de los encantos de vivir, si nunca terminamos de cocinarnos, significa que la receta siempre puede ser mejorada. Evolucionar es posible en cualquier momento.

Para ello debemos permanecer atentos, seguir curiosos. Nunca considerarnos un caso cerrado. Y seguir disfrutando del viaje.

"Deseo ardiente: los hombres ordianrios tienen sueños comunes, aspiracines vagas, deseos sin precisión. Fracasan porque no saben lo que quieren. No conocen el poder del deseo ardiente. Los hombres extraordianrios, saben bien lo que quieren. Por eso triunfan y mantienen encendido el fuego de su "sueño dorado". Suryavan Solar.

¿Es el desarrollo personal egoísta?

http://notasaprendiz.weebly.com/blog/es-el-desarrollo-personal-egoista 

"Izquierda y derecha"

El mejor ejercicio para mejorar tu salud general, según uno de los mejores entrenadores del mundo

http://notasaprendiz.weebly.com/blog/el-mejor-ejercicio-para-mejorar-tu-salud-general-segun-uno-de-los-mejores-entrenadores-del-mundo

"Un cuerpo débil debilita la mente" --Jean-Jacques Rousseau

Imagen
Cuando era más joven mi filosofía sobre el deporte era muy distinta.

Si no era intenso, si no me ponía las pulsaciones a mil y si no sudaba por litros; no contaba.

Miraba con desdén todas aquellas actividades físicas de baja intensidad. Me parecían de flojos.

Y, ¿qué buscaba haciendo deporte? Pues lo que todos: estar más saludable, despejar la mente, reducir el estrés… ¡Mentira cochina!

Con 20 años uno se siente inmortal, no repara para nada en el paso de los años ni piensa en la salud.

​En esas cosas uno se fija cuando empiezan a faltar. Como a esa edad, vida y salud abundan, se derrochan sin recato.


Lo que en realidad buscaba era tener un cuerpo decente para poder triunfar con el sexo opuesto. Lo demás es cháchara.

Hoy las cosas son distintas. Por fortuna los años traen (algunas veces, no siempre) sabiduría y sosiego.

Ahora mi principal objetivo en cuanto a actividad física SI es mantenerme saludable y reducir al máximo, los efectos negativos del inevitable paso de los años.

Esta nueva actitud no significa que haya abandonado del todo la cuestión estética. Las cosas como son: unos bíceps fuertes y el vientre plano son como la buena educación, jamás pasarán de moda. ;)

Steve Maxwell es uno de entrenadores de fuerza y acondicionamiento físico más reconocidos del mundo. Y su filosofía sobre el ejercicio está encaminada hacia la conservación de la funcionalidad del cuerpo, la salud y la longevidad.

Según Maxwell un buen programa de ejercicios (para todas las edades) debe producir estos cinco resultados.

  1. Aumentar la fuerza.
  2. Aumentar la resistencia muscular. (Es decir, la capacidad de sostener un esfuerzo físico por un tiempo prolongado.)
  3. Mejorar la función cardio-respiratoria.
  4. Aumentar la flexibilidad y la movilidad.
  5. Disminuir el riesgo de lesiones.

Y según también el estudioso entrenador, el único ejercicio que logra esos cinco objetivos a la vez, es el entrenamiento de fuerza, ya sea que se realice con pesas o utilizando el peso del cuerpo.
Imagen
Ahora bien, antes de que abandones los agradables paseos andando, cuelgues la raqueta o vendas la bici, es necesario recordar que cualquier ejercicio es una bendición para nuestro cuerpo y para nuestro cerebro. Lo que afirma Steve Maxwell es que el entrenamiento de fuerza es la forma más eficiente de obtener todos los beneficios.

Por si esto fuera poco, investigadores de la Universidad de Sydney, publicaron recientemente un artículo en el cual destacan las mejoras en las funciones cognitivas como consecuencia del entrenamiento de fuerza.
Lo que encontramos en este estudio de seguimiento es que la mejora en la función cognitiva se relaciona con las ganancias de fuerza muscular. Cuanto más fuerte se hicieron los participantes, mayor fue el beneficio para su cerebro. —afirmó el autor principal del estudio, el Dr. Yorgi Mavros, de la Universidad de Sydney—.
No obstante, el ejercicio aeróbico también produce enormes beneficios al cerebro. Algunos estudios incluso apuntan a que sobrepasa las ganancias cognitivas obtenidas mediante el uso de pesas.

Pero bien, lo más importante no es el tipo de ejercicio, lo importante es hacer algo. Así que dejemos esta pantalla por un rato y vamos a movernos.

Cambia

 "Cambia lo superficial
cambia también lo profundo
cambia el modo de pensar
cambia todo en este mundo.".

Mercedes Sosa

Razones para aplicar dinámicas de grupo en el aula

http://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/educacion-emocional/7-razones-aplicar-dinamicas-grupo-aula/40515.html?utm_source=teenvio&utm_medium=emailmarketing&utm_content=enlace-10&utm_campaign=envio-106-1011 

7 razones para aplicar dinámicas de grupo en el aula

7

Para poner en práctica una dinámica grupal es importante conocer qué es y cúal es el objetivo fundamental que las sustenta. Es decir, tener claro lo que subyace debajo de todo estos “juegos en equipo” que a simple vista pueden parecer ligeros o superficiales para saber por qué es tan conveniente su uso.
A continuación veremos en qué consisten estas actividades y cúales son los beneficios de su práctica en el aula.

¿Qué son las dinámicas grupales?

Son actividades estructuradas de carácter vivencial cuyo objetivo es conseguir la cohesión del grupo a través de la diversión.
La COHESIÓN, es decir, el grado en que los miembros del grupo desean permanecer en él.
Dinámicas de grupo

¿Qué BENEFICIOS aporta la COHESIÓN del grupo?


1. El “SENTIMIENTO DE PERTENENCIA”.
 “No es lo mismo pertenecer a un grupo, que tener conciencia de pertenecer a él”. Este sentimiento es sanador y terapéutico y conlleva la:
2. ACEPTACIÓN DE LA IMPORTANCIA DEL GRUPO, de su carácter protector y nutritivo-educativo al compartirse en él necesidades y experiencias.
3. AUTOCONOCIMIENTO. Percepción del propio comportamiento y el de los demás.
4. COMUNICACIÓN AUTÉNTICA ENTRE LOS MIEMBROS DEL GRUPO como consecuencia de la aceptación de la importancia del grupo y del autoconocimiento.
5. PARTICIPACIÓN. MOTIVACIÓN PARA CONTRIBUIR AL BIENESTAR DEL GRUPO. Ésta se consigue gracias al sentimiento de pertenencia y la aceptación de la importancia del grupo, la expresión de sentimientos y necesidades y escucha de los de los demás contribuye al bienestar del grupo. Cada miembro aporta su riqueza.
6. DIVISIÓN DE TAREAS. Cada uno es consciente de lo que aporta al grupo y de lo que recibe de él.
7. COLABORACIÓN y SOCIALIZACIÓN que estimulan la creatividad mejorando las capacidades de sus integrantes al darles la posibilidad de desarrollar sus diferentes potencialidades.

Algunas de las dinámicas de grupo que hemos publicado:

‘El círculo de la risa’, dinámica grupal para vincular y reír
Crea vínculos afectivos en clase con el juego “Eres, eres…”
‘El reloj de la risa’, una dinámica grupal para vincular y reír
Haydée MesaHaydée Mesa, licenciada en Arte Dramático y especialista enTécnicas Gestálticas, con experiencia como actriz profesional y pedagoga teatral, conjuga estas disciplinas para profundizar en el conocimiento emocional.