domingo, 25 de septiembre de 2016

Consejos para Convertirte en un Profesor Inolvidable

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"Mientras vivas sigue aprendiendo a vivir"

Las listas de tareas, ¿sirven?

http://notasaprendiz.weebly.com/blog/september-22nd-2016 

"No es suficiente con estar ocupado. La cuestión es, ¿en que estamos ocupados?"
—Henry David Thoreau

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Cuenta Platón en La República que estaba Sócrates conversando animadamente con sus contertulios sobre cómo sería el estado ideal.

Discutían sobre cuál sería la mejor manera de educar a los guardianes de dicho estado, cómo criar a los niños, el papel de la mujer, los derechos sobre la propiedad, quienes deberían mandar… Entonces uno de ellos, Glaucón, lo interrumpió con estas palabras:
Pero Sócrates, se me figura que si se te deja proseguir, nunca llegarás al punto esencial cuya explicación aplazaste antes. Se trata de saber si un estado semejante es posible y cómo lo es.
Y Sócrates, que era del todo consciente de la diferencia entre lo imaginado y lo ejecutado, contesta:
¿Es posible ejecutar una cosa precisamente como se la describe? ¿No está, por el contrario, en la naturaleza de las cosas que la ejecución se aproxime menos a lo verdadero que el discurso?
Las diferencias entre lo idealizado, lo utópico, y lo ejecutado, están por todas partes. Yo me enfrento a ello a diario con mi lista de tareas, con las cosas que deseo hacer durante el día.

Lo usual es que haya diferencias, a veces sustanciales, entre lo que planeo hacer y lo que en realidad hago.

Los seres humanos tendemos a sobreestimar las cosas que podemos hacer en un período de tiempo. No somos muy buenos calculando cuánto tardará una cosa en ser realizada. ¿Conoces alguna gran obra de infraestructura terminada a tiempo?

Por lo general pecamos de optimistas e imaginamos que tomará menos de lo que en realidad tarda.

También ocurre que al planear nuestro día no consideramos muchas tareas menores que debemos hacer: vestirnos, conducir, lavarnos los dientes, llamadas inesperada, tareas del hogar, responder correos, uff.

Somos pésimos teniendo todo eso en cuenta.

Si sumamos lo que pasamos por alto más nuestro natural optimismo, encontraremos la diferencia entre nuestros planes y nuestras obras.

Ahora bien, ¿son entonces inútiles las listas de tareas? Aunque existen diferentes opiniones sobre el asunto, basta con buscar en Google para darse cuenta, yo considero que no.

Las listas de tareas nos ayudan a pensar de manera anticipada en aquello que queremos realizar y cuales son nuestras prioridades. De esta manera sabremos a que debemos darle preferencia.

Un plan, por malo o utópico que sea es mejor que no tener ninguno.

Una de los beneficios de crear listas de tareas diarias de forma consistente es que empiezas a darte cuenta de lo que en realidad eres capaz de hacer en un día.

Cuando al final de la jornada revisas las tareas hechas y las que quedaron por hacer, notarás que empiezan a emerger patrones. Podrás apreciar con mayor precisión cuánto tardas en realizar algunas de tus tareas habituales y de esta manera ajustar según convenga.

Otra de las cosas que también notarás es que los días perfectos son tan escasos como los unicornios. Es muy difícil tener una jornada libre de distracciones, interrupciones y sobresaltos de última hora. Así que conviene dejar espacio para acomodar los inesperados habituales.

Una de las máximas de la gestión es que “lo que no se mide no se puede gestionar”. Las listas de tareas diarias es una forma de controlar y, de esta manera, gestionar tu productividad personal.

Y hoy, quien no produce no prospera.

La agitación, la precipitación o la brusquedad no son buenas compañeras para la reflexión necesaria, mientras que la serenidad es siempre buena consejera para conectar con la lucidez que nos lleva a la comprensión que alumbra escenarios, posibilidades y acciones ante la incertidumbre. Serenidad, reflexión, comprensión, acción; esa es la cadena de valor. Mucha felicidad y buen fin de semana a todos

La Ciencia revela que la oración tiene Efectos Curativos contra Enfermedades

http://www.tiempocristiano.com/2016/06/23/la-ciencia-revela-que-la-oracion-tiene-efectos-curativos-contra-enfermedades/ 
Investigadores cristianos, revelan que la curación física puede ocurrir como resultado de poder de la oración...
 
Estados Unidos.- Un nuevo estudio realizado por un investigador cristiano, revela que la curación física puede ocurrir como resultado de poder de la oración.
El doctor Andrew Newberg, director de investigación de Thomas Jefferson Hospital y Medical College en Pennsylvania, dirigió el estudio, en el que los escáneres cerebrales de resonancia magnética, demostraron que hay poder en la oración.
El estudio también encontró que la oración es muy parecido a un entrenamiento físico para el cerebro.
“Cuando nos fijamos en la forma cómo funciona el cerebro, parece que es muy fácilmente capaz de participar en prácticas religiosas y espirituales …. sólo tiene sentido, si Dios está allá arriba y nosotros estamos aquí abajo, que nuestro cerebro es capaz de comunicarse con Dios“, dijo Newberg a Christian Post.
En uno de sus estudios, Newberg tenía pacientes ancianos con problemas de memoria, oraron cada día durante 12 minutos por ocho semanas.
Los resultados de la resonancia aparecieron positivas y dramáticamente diferentes, después de concluir el experimento. Además, los resultados de pruebas revelaron que el beneficio de la oración, puede en realidad formar el cerebro.
En 2012, The Huffington Post informó que Newberg llevó a cabo otro estudio, que las formas en que la oración y la meditación afecta al cerebro humano. Su investigación demostró que cuando una persona se dedica a la oración, hay un aumento de la actividad en los lóbulos frontales y el área del lenguaje del cerebro, conocida por convertirse en activa durante la conversación. Encontró que para el cerebro, orar a Dios es similar como hablar con la gente.
Para llevar a cabo este estudio, se inyectó a los participantes con un tinte radiactivo inocuo mientras estaban en profunda oración o meditación. El tinte emigró a diferentes partes del cerebro en la que el flujo de sangre era el más fuerte.
Newberg llegó a la conclusión que, independientemente de la religión, la oración crea una experiencia neurológica entre las personas.

Trampolín

Una derrota sólida

http://notasaprendiz.weebly.com/blog/una-derrota-solida 

"Cuando llega la derrota, acéptela como una señal de que sus planes no son sólidos, revise esos planes y zarpe de nuevo hacia su codiciado objetivo" —Napoleon Hill

No, no salió bien.

El 18 de julio me puse como objetivo perder entre seis y siete kilos de peso en dos meses. Yo sabía de la dificultad de la empresa por el periodo en el cual la estaba realizando: el alegre verano. Y sin embargo decidí seguir adelante.

Pues bien, el ambiente festivo de esta época y sus interminables tentaciones me lo pusieron muy difícil, y terminé ganando en lugar de perder peso (casi cuatro kilos).

Por fortuna no todo salió mal. Aunque falle en la dieta, con el ejercicio no lo hice. De nuevo estoy corriendo y yendo al gimnasio con regularidad.

Ahora que pasaron las vacaciones y vuelvo a la rutina, y ya no hay excusa para no cuidar mejor la dieta. Así que desde hoy mismo empiezo a trabajar para lograr mi objetivo: llegar a mi peso ideal.

​Como lo había prometido aquí están las fotos del antes y el después. El próximo mes por estas mismas fechas les contaré como voy avanzando. ¡Deseadme suerte!

Coherencia

EL SUEÑO Y EL SILENCIO SE HAN VUELTO PRODUCTOS DE LUJO

http://pijamasurf.com/2016/07/silencio-y-sueno-las-dos-necesidades-de-la-mente-que-se-han-vuelto-lujos/ 

Vivimos en un mundo donde lujos, caprichos y fantasías son
 transformados en necesidades por la maquinaria 
mediática-económica. Creemos que necesitamos el nuevo iPhone, 
el cuerpo de una modelo de Victoria's Secret o la vida
 estereotípicamente feliz de una familia moderna. Mientras 
esto sucede cosas que realmente sí son necesarias, como el 
silencio y el sueño, se convierten en carísimos lujos que sólo algunos
 pueden pagar o que sólo algunos tienen la estabilidad mental
 necesaria para recordar su importancia, inmersos en el frenesí 
de estímulos y estrés de la realidad actual.
La confusión en la que estamos envueltos puede apreciarse por
 el hecho de que hasta hace algunos años dormir poco era 
considerado un signo de éxito y admiración, ya que significaba que
 una persona estaba muy ocupada, era importante y estaba 
mayormente transformando su tiempo en dinero. Esto todavía puede
 apreciarse en ciertos ambientes urbanos competitivos, como en 
en el trabajo como símbolo de que la persona está entregada
 a su labor y está permanentemente disponible, por lo cual amerita
 mayor responsabilidad, promoción y salario.
En los últimos años estudios científicos han mostrado que
 prácticamente no hay nada tan dañino para la salud en general
 como consistentemente descuidar nuestro tiempo de sueño. Dormir
 mal --y esto significa cantidad de horas pero sobre todo calidad, lo
 cual tiene que ver con el silencio-- es casi equivalente a
 asegurarse que estamos apilando un fardo de enfermedades, estrés, 
mal humor y bajo desempeño. Puede que algunos sean más resistentes
 que otros, pero si una persona simplemente no le da mucha importancia
 a su sueño, esto acabará costándole muy caro en términos de salud.
En esto observamos una tendencia en la que se prioriza el dinero
 sobre la salud, se cree que el dinero puede resolverlo todo y se
legitima entonces dormir poco --o en realidad cualquier actividad--
 para ganar más dinero (el cual puede redimir cualquier cosa).
Vivimos en un mundo que se rige por la economía, una economía 
de crecimiento infinito en la que lo fundamental es generar 
más ingresos pero no necesariamente generar más prosperidad,
libro. En el afán de generar más ganancias, hemos atiborrado 
nuestros espacios de objetos ruidosos, de tecnología que perturba 
los ciclos naturales y de un imperativo moral de ser productivos. Nuestra
 visión económica de la realidad opera de manera predatorial, en 
todos lados buscando extraer valor --aunque esto signifique 
explotar y saquear la naturaleza-- para seguir presentando
 resultados de crecimiento. Esto ha llevado a que el sistema incluso 
haya convertido el dormir en un producto de lujo, habiendo
 antes orillado a los ciudadanos a llevar una vida de estrés y alta 
presión, en general poco conducente del sueño, en el intento de
 perseguir el otro sueño: el sueño del éxito, el sueño aspiracional de 
tener más cosas, el sueño americano, etc. En estos casos de dinámicas
 todos pierden, el único que gana es el sistema capitalista y las 
grandes corporaciones que son entidades abstractas, cada vez
 más parecidas a algoritmos que operan más allá del control humano. 
Dormir bien se ha convertido en un lujo y no se han tardado
 diferentes empresas y personalidades en capitalizarlo. La fundadora 
del Huffington Post, Arianna Huffington, ha embanderado la importancia
 de obtener las 8 horas diarias --lo que el médico ordenó-- y 
ha publicado The Sleep Revolution, un nuevo libro sobre este
 tema. El Huffington Post predice que los salones de siesta serán
 tan comunes como las salas de conferencias en las oficinas corporativas. 
The Guardian detecta que empieza a haber un boom de
 productos y servicios relacionados al sueño y a su optimización; Un
 lugar como YeloSpa está cobrando a los ajetreados ciudadanos de
 las grandes urbes 1 dólar por minuto de sueño; existen nuevos 
"retiros de sueño", donde se pueden pagar hasta mil dólares 
por un par de días de terapia; nuevas innovaciones en el mercado
 de los colchones y camas en lo que se empieza a llamar
"performance bedding", tecnología del descanso orientada a mejorar
 el performance de los individuos, así como también salones de
 sueño como antes salones de belleza (y es que el sueño se
 transforma también en coeficiente de belleza)
A la par se han generado numerosas aplicaciones y gadgets, como 
máscaras para dormir que monitorean ondas cerebrales y estados
 REM, y cuyo fin es hackear el sueño ideal para presentar una
 ventaja competitiva al ejecutivo moderno. Todo esto está siendo 
vendido sobre todo bajo la rúbrica de que el sueño tiene una función
 esencial: mejora tu desempeño y aumenta tu producción. Así 
tenemos un círculo o negocio completo. 
Evidentemente pocas personas pueden pagar spas para dormir, o 
wearable tech de 200 dólares para mejorar su sueño y no todos tienen
 nueve asistentes como Arianna Huffington, para así poderse
 consagrarse a los brazos reparadores de Morfeo... y sin embargo,
 pocas cosas realmente son más importantes que dormir bien. 
Dormir se ha convertido en un símbolo de estatus: dormir como un 
bebé... o dormir como una mujer blanca de perfil socieconómico
 A- o A+. Estudios muestran que los pobres duermen peor que
 los demás y que las personas que mejor duermen --al menos en Estados 
Unidos-- son las mujeres blancas de clase alta. Dormir bien no se
 trata solamente de tener tiempo para dormir, es también necesario
 estar en el espacio adecuado --por ejemplo, un barrio donde no
 haya mucho ruido-- e incluso tener el cuerpo y la mente adecuada:
una persona sometida a alto estrés, enferma o con distintos achaques
 difícilmente podrá dormir bien. Cuando esto falla, es necesario tener
 la capacidad de abstraerse, de relajarse y hacer silencio. ¿Pero quién
 tiene tiempo para mantener una disciplina meditativa que le permita
 silenciar el ruido del mundo y paliar la altisonante locura colectiva, 
así como también silenciar sus propios pensamientos
 interpenetrados por las cuitas mundanas? Esto, nos dirían las personas
 que duermen 5 o 6 horas diarias para trabajar más y poder ahorrar 
para comprarse un mejor automóvil, es un lujo. 
La calidad del sueño, ese intangible en el reino de la cantidad, está 
relacionada con el silencio, lo cual también se ha convertido en 
un producto de lujo, reservado para los ricos o para aquellos dispuestos 
a abandonar las ciudades y las sociedades modernas, eligiendo
 una vida modesta, aislada y tranquila si bien teniendo que sortear las 
incomodidades de habitar lejos del gran supermercado o el gran centro 
comercial que es la urbe. 
Al igual que el sueño, el silencio también está siendo pasado por un
 branding y toda una campaña de producto de lujo. Finlandia, por ejemplo, ha centrado su campaña para atraer turistas en promoverse como un lugar donde
 el silencio sigue existiendo. Sabemos que vivir en lugares ruidosos
 se correlaciona con todo tipo de enfermedades, dese alta presión
arterial a mayor propensión a la esquizofrenia y otras enfermedades 
mentales. Por otro lado, estudios recientes muestran que el 
silencio promueve la generación de nuevas células del cerebro o
 neurogénesis. 
El silencio es importante también para las personas que tienen un 
interés en crecer --pero ya no económicamente sino espiritualmente. Un estado de silencio, paz y relajación, son los requisitos para el funcionamiento
correcto de la mente y la percepción precisa de la realidad, según 
filosofías como el budismo. El estado natural de la mente emerge 
cuando se logra cultivar el silencio --sorprendentemente la naturaleza
 de la mente no es la agitación, la aceleración o la excitación, es
 una amplitud más cercana a la vacuidad. El silencio en este sentido
es lo que nos permite sentir esta vacuidad de las cosas que es 
descrita también como radiante y como infinita potencialidad.
 Paradójicamente, al ciudadano moderno la vacuidad le produce 
horror y estrés y rápidamente busca llenar el espacio de objetos y
el silencio de ruido. 
El místico Valentin Tomberg escribe en sus Meditaciones sobre los
arcanos del tarot que el silencio es el punto de partida para todo 
camino espiritual y por ello está asociado con la carta del mago,
 la cual simboliza "una concentración sin esfuerzo", la cual sólo 
es posible una vez establecido un silencio interno.
La concentración sin esfuerzo –es decir, ese lugar en el que no 
hay nada que suprimir y en donde la contemplación se vuelve
 tan natural como la respiración y el latido del corazón– es el 
estado de conciencia (i.e., pensamiento, imaginación, sensación y
 voluntad) de calma perfecta, acompañada de la completa relajación
de los nervios y los músculos del cuerpo. Es el profundo silencio
 de los deseos, las preocupaciones, de la imaginación, de la memoria
 y el pensamiento discursivo. Uno podría decir que todo el ser 
se vuelve como la superficie quieta del agua, reflejando la inmensa 
presencia del cielo estrellado y su armonía inefable. [...]
Con el tiempo, el silencio o la concentración sin esfuerzo se
vuelve un elemento fundamental siempre presente en la vida del 
alma... Esta “zona de silencio”, una vez establecida, es un 
manantial del cual uno puede tomar tanto para el trabajo como
 para el descanso. Entonces tendrás no sólo concentración 
sin esfuerzo, también actividad sin esfuerzo. 
El silencio interno nos permite no sólo dormir mejor sino también 
soñar mejor e iniciar experimentos controlados en el mundo onírico. 
Creemos que las 8 horas que dormimos, la tercera parte de la
existencia, son un desperdicio. Pero además de que cumplen con una
 importante función de restauración de la energía, aprendizaje y 
regeneración celular, sólo pensamos esto porque no recordamos
 nuestros sueños o no hacemos nada interesante ahí. Pero son 
numerosas las tradiciones que han practicado algún tipo de yoga de
los sueños y han considerado el tiempo del sueño como un mismo
 contínumm, no algo dividido de la vigilia. La clave en este sentido
 parece ser también el silencio; al haber calmado los pensamientos
y ruminaciones del acontecer diario, se hace más fácil entrar al
 sueño en un estado de calma lúcida, de observación y de integración
 de la experiencia (ya no se divide nuestra vida como si todas las 
noches bebiéramos del río Leteo). Esto se traduce en una mayor
 recordación --al no tener nuestra atención cautiva en un fenómeno
 obsesivo-- y a veces en la posibilidad de entrar en un estado
 lúcido en el que reconocemos que estamos soñando y que las 
experiencias oníricas son generadas por nuestra mente (una
 comprensión que podría ser llevada también a la vigilia).
El silencio es el estado fundacional que nos permite observar 
los fenómenos sin identificarnos con ellos y sin olvidarnos de lo que 
está sucediendo en el presente, aquí  y ahora. En buena medida esto
 es así porque entrar en silencio es similar a crear una receptividad,
 un espacio y una apertura en la cual caben todas las cosas y
 desde la cual uno no colapsa sobre un fenómeno en particular; en el
 silencio no existen los ruidos externos o internos (pensamientos) que
 capturan nuestra atención y la llevan de excursión a la distracción de
 nuestros conceptos y recuerdos o temores. Desde esta "zona
 del silencio" puede emerger la profundidad de la mente y del tiempo.
 En este sentido el silencio nos coloca en el estado original, 
en la quietud que paradójicamente nos integra con el flujo perpetuo de
las cosas, ante el vacío que es la inagotable fuente creativa. El Maestro
 Wáng Xiāngzhāi (王芗斋) dijo: “Moverse poco es mejor que 
moverse mucho; no moverse es mejor que moverse poco; moverse estando inmóvil es 
el movimiento de la creación”. 

Twitter del autor: @alepholo